La tormenta se avecina

by Paulo Coelho on May 2, 2006

Sé que se avecina una tormenta porque puedo mirar a lo lejos y ver lo que sucede en el horizonte. Por supuesto, la luz ayuda: es el final del atardecer, lo cual hace más nítido el contorno de las nubes. Veo también el destello de los relámpagos.

Ni un solo ruido. El viento no está soplando ni más fuerte ni más débil que antes. Pero sé que se acerca una tormenta, porque estoy acostumbrado a mirar al horizonte.

Me detengo. No hay nada más emocionante o terrorífico que mirar una tormenta que se aproxima. El primer pensamiento que se me ocurre es ir a buscar cobijo, pero eso puede ser peligroso. El cobijo puede ser una especie de trampa, pues de aquí a poco tiempo el viento empezará a soplar, y puede que tenga fuerza suficiente como para arrancar tejados, derribar árboles, destruir cables de alta tensión.

Recuerdo un viejo amigo que de niño vivió en Normandía, y pudo presenciar el desembarco de las tropas aliadas en la Francia ocupada por los nazis. No he olvidado sus palabras: “Me levanté, y el horizonte estaba lleno de barcos de guerra. En la playa al lado de mi casa, los soldados alemanes contemplaban la misma escena que yo. Pero lo que más me aterrorizaba era el silencio. Un silencio total, que precede a un combate a vida o muerte.”

Y ese mismo silencio es el que me rodea. Y poco a poco es sustituido por el murmullo, muy suave, de la brisa en los campos de maíz a mi alrededor. La presión atmosférica está cambiando. La tormenta está cada vez más cerca, y el silencio comienza a ser sustituido por el suave rumor de las hojas.

He presenciado muchas tormentas en mi vida. La mayor parte me pilló por sorpresa, por lo que tuve que aprender, y muy rápidamente, a mirar más lejos, a entender que no soy capaz de controlar el tiempo, a practicar el arte de la paciencia, y a respetar la furia de la naturaleza. Las cosas no siempre suceden como uno quiere, y más vale hacerse a la idea.

Hace muchos años, compuse una canción que decía “perdí el miedo a la lluvia / pues la lluvia, al volver a la tierra, trae cosas del aire.” Es mejor dominar el miedo. Ser digno de aquello que escribí, y entender que, por muy malo que sea el vendaval, en algún momento pasará.

El viento ha aumentado de velocidad. Estoy en un campo abierto, hay árboles en el horizonte que, por lo menos en teoría, atraerán los rayos. Mi piel es impermeable, por muy empapada que tenga la ropa. Por lo tanto, más vale disfrutar de esta vista, en lugar de salir corriendo en busca de cobijo.

Pasa media hora. A mi abuelo, ingeniero, le gustaba enseñarme las leyes de la física mientras nos divertíamos: “después de ver el rayo, cuenta los segundos y multiplícalos por 340 metros, que es la velocidad del sonido. Así sabrás siempre a qué distancia suenan los truenos”. Un poco complicado, pero me acostumbré a hacerlo desde niño: en este momento, la tormenta se encuentra a dos kilómetros de distancia.

Aún hay suficiente claridad para que pueda ver el contorno de las nubes que los pilotos llaman CB, cumulonimbos, con su forma de yunque, como si un herrero estuviese martilleando los cielos, forjando espadas para dioses enfurecidos, que en este momento deben de estar sobre la ciudad.

Veo la tormenta que se aproxima. Como cualquier otra tormenta, trae consigo destrucción, pero al mismo tiempo moja los campos, y la sabiduría del cielo desciende junto con su lluvia. Como cualquier otra tormenta, pasará. Cuanto más violenta sea, más rápido lo hará.

Gracias a Dios, aprendí a enfrentarme a las tormentas.

© Traducción: Juan Campbell-Rodger

Próximo texto: 06.05.06.

P.S: Caro lector,

En este camino que me está llenando el espíritu con experiencias interesantísimas, uno de los momentos más mágicos es cuando, durante la noche, puedo leer sus cometarios en el blog. Mismo que no pueda responder a todos, quiero que sepan que es muy importante para mi saber que no estoy solo en este camino. Muchas gracias por su soporte y por las palabras e ideas que seguirán grabadas en mí corazón.

Paulo Coelho

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{ 108 comments }

Tatiana May 26, 2007 at 6:28 pm

De corazón: Gracias

ADRIANA SANCHEZ October 20, 2006 at 6:09 pm

Ha…… la lluvia, es una cosa tan hermosa y necesaria.

Me encantaba ver las tormentas electricas cuando caen al mar y en las montañas. Pueden tener las formas tan complicadas. he visto de todo. unas que puedes quedar ciego por segundo hasta las mas leves. Para mi es algo magico. pero como cuando era niña siempre me asustan los truenos (jajaja)…

Como hace 7 años. Se lo que puede hacer una tormenta. una lluvia del 15 a 17 de diciembre de 1.999.

la lluvia se llebo todo lo que no servia en casa, pero dejo gracia a Dios lo mas preciado a mis padres y mi hermana. Al comienzo no lo entendi, esto nos estaba preparando para algo mejor. Mi nuevo hogar.

estas son enseñanzas que nos dan.

Saludos y exitos a todos

Silvana Navas July 6, 2006 at 5:00 pm

Estimado Paulo ; le cuento que tengo 21 años, lo conoci a ud. a traves de sus libros cuando unia mi vida a la suya mediante esa conexion que traza con cada uno de sus lectores al escribir, he leido muchos libros en el transcurso de mi vida, pero ninguno como los suyos, tenia 16 años cuando me enamore por primera vez, y llore por primera vez como no me creia capaz llegar a llorar jamas, el era seminarista y amaba su vocación por sobre todo, pero tambien me amaba a mi, como yo lo amba a el, un dia me dijo que leyera su libro, “a orillas del rio piedra me sente y llore” que estaba escrito para los dos, pero que lamentablemente, no tendriamos el mismo final, fue el, quien me hizo conocerlo, pero a la vez, fue ud solo quien entro en mi vida, me hizo entender muchas cosas, y asi fue como el dolor de verlo partir disminuyo, como las miles de noches leyendo nuestra cartas y el amor reflejado en aquellos papeles fue convirtiendose en parte de un presente que despedia un ayer no tan doloroso, si no mas bien feliz, por que entendi que lo amaba y que su felicidad estaba lejos de mi, aunque el tambien me amara a mi, asi fue como pude dejarlo ir sin sufrir mas de lo que sufre una madre al ver a un hijo que se aparta a formar su propia familia, sufri, pero ame!, luego lei otro de sus libros, el alquimista, y luego otro y otro y ahora estoy leyendo el zahir, justo en el momento preciso, es como si cada uno de sus libros llegara a mi vida, en el momento preciso, cuando todo es silencio, cuando es presagio de tormenta, cuando el cielo va a llorar, llorar por los sentimientos reprimidos, por los sentimientos que no pueden nacer, en la noche oscura cuando lloramos, sin que nadie nos escuche y entre angeles y demonios despertamos para seguir llorando despues, sus libros llenan de sol el cielo, transmiten energias perdidas entre la humanidad, devuelven encanto al universo entero, a mi, a los 21 años me sirve de camino, si, camino es la palabra correcta, mismo que se abre en su esplendor, comprendo que la vida es tan pequeña, que el pasado es un enemigo innecesario pero incansable mientras que el futuro es un amigo que capaz nunca conoceremos a su vez, el presente es el amor furtivo y fugaz que no valoramos hasta que lo vemos perdido, y luego cuando nos hallamos alejados de el, hacemos todo lo posible por retomarlo, y nos pasamos la vida cometiendo el mismo error, teniendo el amor con nosotros, pero buscando recuperar el ayer, ayer que no existe, que solo es hoy!!
hoy cuando me desperté, supe que tenia que compartir con ud y con las personas que lo admiran al igual que yo, esto, mi vida, nuestra vida, su vida, por que pasa a ser su vida, desde el momento en que ud nos entrega la suya y entra sin saberlo en la nuestra, …. muchas gracias por hacer que el sol tarde menos en aparecer despues de una tormenta… muchas gracias por hacer de nuestra tormenta un despertar a la vida nuevamente, me gustaria mucho algun dia poder conocerlo.

Josy June 13, 2006 at 12:49 am

Las tormentas, siempre vistas como entes naturales de furias destructoras, son realmente mensajeras de calma.

En mi corta vida he aprendido que las tormentas no puedes evitarlas, debes afrontarlas….. es un mecanismo divino para estabilizar el mundo interior de las personas, para encontrarnos con nosotros mismos y, en medio de los destrozos que ellas parecen dejar, renacen las más bellas flores, se reinventan vidas, se descubren sentimientos.

Al pasar el tiempo comprendes que, cuando no sabes que camino tomar y la contaminación de dudas llenan tu vida, las tormentas son una bendición para aclarar la mente, fortalecer el alma y valorar la calma.

Cada vez que mires el horizonte y veas venir una tormenta en tu vida, llénate de fuerzas y agradece de antemano al Universo el aprendizaje que vas a recibir.

puri martins May 12, 2006 at 8:23 am

Antes, cuando era mas joven me asustaban las tormentas, quizas por la obscuridad que traen, el ruido estrepitoso,y despues ese silencio y esa calma, ahora de grande he aprendido que casi todo en la vida es asi, lo bueno y lo malo, y sus palabras me lo demuestran y me ayudan, como me ayudan sus libros a comprenderme y comprender a los que me rodean.

Siga siempre en el camino, para muchos es nuestros pies y nuestra luz, usted nos ayuda a viajar y conocer y nosotros estaremos siempre agradeccidos, cerquita, muy cerquita de su corazón. Gracias

Beba May 10, 2006 at 3:04 pm

Siempre me han facinado los dias de lluvia. Siento que son dias mas bien de reflexion. Me encanta el olor que suelta la tierra al recibir la lluvia. Me hace sentirme mas conectada a mi entorno y a la fuente de la vida. Gracias Paulo por tus palabras porque ella siempre encuentran la manera de tocar los lugares mas reconditos de mi corazon………..Felices viajes…….

Yanina May 9, 2006 at 8:17 pm

Gracias Paulo por compartir tus experiencias con nosotros. Eres una luz en nuestro camino. Muchas de tus palabras resuenan dentro de mí al sentirme identificada con muchas de las situaciones acerca de la cual escribes.
Sigue ese gran camino e ayudandonos a encontrar el camino que debemos recorrer a través de tus libros y comentarios.

Denise May 9, 2006 at 4:02 pm

Hola‼
Te saluda Denise desde Colombia. Quiero felicitarte por tu capacidad de escribir cosas tan maravillosas y -no sé si sea tu verdadesra intención- de ayudar a tantos. Siempre he querido conocer el mundo y espero algún día poder tener la oportunidad, mientras tanto te deseo muchos éxitos y larga vida…

P.D: Gracias por el dato de saber que tan lejos está la tormenta…

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