Edición nº 139: Tercer pecado capital – Lujuria

Definición del diccionario: sustantivo femenino, derivado del latí­n luxuria. Libertinaje; sensualidad; lascivia. Puede ser definido también como abundancia, exuberancia, especialmente cuando se hace referencia a plantas.

Según la Iglesia Católica: deseo desordenado por el placer sexual. Los deseos y actos son desordenados cuando no se conforman con el propósito divino, que consiste en propiciar el amor mutuo entre los esposos y favorecer la procreación. Incumple el Sexto Mandamiento (No cometerás actos impuros).

Según Henry Kissinger: no existe nada más afrodisí­aco que el poder.

En una historia budista: Chu y Wu regresaban a casa tras una semana de meditación en el monasterio. Conversaban sobre cómo las tentaciones se ponen frente a los hombres.
Llegaron a la orilla de un rí­o. Allí­, una bella mujer esperaba para poder atravesar la corriente. Chu la cargó en brazos, la llevó hasta la otra orilla, y prosiguió el viaje con su amigo.
Más adelante, en determinado momento, dijo Wu:
-Estábamos hablando sobre la tentación, y tú cargaste a esa mujer en el regazo. Le diste una oportunidad al pecado para que ocupase un lugar en tu alma.
Chu respondió:
-Amigo Wu: yo me comporté de manera natural. Llevé a esa mujer en brazos a través del rí­o y la dejé en la otra orilla. Sin embargo, tú aún la cargas en tu pensamiento, y por eso mismo eres tú quien está más cerca del pecado.

Del diario de una prostituta: Gano 350 francos suizos por pasar una hora con un hombre. En realidad estoy exagerando. Si descontamos el tiempo de quitarse la ropa, fingir un poco de cariño, decir unas cuantas obviedades y vestirse, no habremos dedicado al sexo propiamente dicho más de once minutos.
Once minutos. El mundo gira alrededor de algo que apenas dura once minutos. Es debido a estos once minutos de todo un dí­a de veinticuatro horas (considerando que todos hiciesen el amor con sus mujeres todos los dí­as, algo que, además de un tremendo absurdo, es completamente mentira) por lo que se casan, mantienen una familia, soportan el llanto de los niños, se deshacen en justificaciones al llegar tarde a casa, miran a decenas o centenas de otras mujeres con las que les gustarí­a pasear alrededor del lago de Génova, se compran ropas caras, compran ropas aún más caras para ellas, pagan a prostitutas para compensar lo que les está faltando, aun sin tener claro qué podrá ser, sustentan una gigantesca industria de cosméticos, dietas, ejercicio fí­sico, pornografí­a, poder… Y cuando se juntan con otros hombres, a pesar de lo que dice el mito, nunca hablan de mujeres: conversan sobre trabajo, dinero y deportes. Debe de haber algo muy equivocado en la civilización.

La lujuria en números (año de 2002): William Lyon, de la Free Speech Coalition, estima que, sólo en Internet, el sector pornográfico ya obtenga unos beneficios anuales de entre diez y doce mil millones de dólares (entre veintitrés y veintiséis mil millones de reales), muy superiores a los beneficios de la Microsoft. En 1999, la Asociación de Vendedores de Ví­deo y Software constató que la venta o alquiler de pelí­culas pornográficas alcanzó alrededor de 4.100 millones de dólares (8.700 millones de reales) superando a la mayorí­a de las carí­simas pelí­culas de Hollywood. (Fuente: Caslon Analitics Profiles).

Dice el Tao Te King: Mantén unidos el alma sensible y el cuerpo animal para que no puedan separarse.
Controla tu fuerza vital, y te transformarás de nuevo en una criatura recién nacida.
Cuando ahuyentes las visiones misteriosas de tu imaginación, lograrás alcanzar la pureza.
Limí­tate a purificarte, sin buscar explicaciones racionales al Misterio.
Cuando el discernimiento penetra las cuatro regiones, tal vez no conozcas, sin embargo, lo que da la vida y la mantiene.
Lo que da vida no exige posesión ninguna. Beneficia, pero no pide gratitud a cambio. Lidera, pero sin ejercer autoridad. Ésta es la llamada “cualidad misteriosa”.

(El próximo dí­a: Ira)

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