Edición nº 143: Sétimo pecado capital – pereza

Y de repente, ya estamos aquí­, casi a mitad de año. No creo en coincidencias, pero pienso que el hecho de haber escrito esta serie sobre los pecados capitales sin tener en cuenta el calendario, y que la pereza termine siendo publicada cuando muchas de nuestras decisiones tomadas el uno de enero ya están llevándose a la práctica o han sido abandonadas, debe ser entendido como una señal para todos nosotros.

Definición del diccionario: sustantivo femenino, del latí­n prigritia. Aversión al trabajo. Negligencia, indolencia.

Para la Iglesia Católica: todos los seres vivos que se mueven deben ganarse el pan con el sudor de su frente, y no esperar, además, resultados seguros e inmediatos. La pereza es una falta de esfuerzo fí­sico o espiritual que degenera el alma conduciendo a la tristeza y a la depresión.

Una historia de la tradición oral: Un instante después del momento de su muerte, Juan se vio en un lugar muy hermoso, rodeado por toda la belleza y por todas las comodidades con las que habí­a soñado. Un individuo vestido de blanco se le acercó:
-Tiene derecho a lo que usted quiera: cualquier alimento, placer o diversión -dijo.
Encantado, Juan hizo todo lo que habí­a deseado en vida. Tras muchos años de placeres, fue a buscar al individuo de blanco:
-Ya he probado todo lo que querí­a -dijo. -Ahora necesito un trabajo para sentirme útil.
-Lo siento mucho -repuso el individuo de blanco, -pero esto es lo único que no puedo conseguirle. Aquí­ no hay trabajo.
-¿Pasar la eternidad muriendo de aburrimiento? ¡Preferirí­a mil veces estar en el infierno!
El hombre de blanco se le acercó, y le dijo en voz baja:
-¿Y dónde piensa usted que se encuentra?

Según Winnie Albert: ¿Cómo puede sobrevivir una sociedad que se muestra cada dí­a más dependiente de los alimentos congelados, las fotos instantáneas, el puré de patata, la lectura dinámica y las calculadoras electrónicas?

Sociologí­a de la pereza: tanto el que trabaja en exceso como el que se niega a trabajar, están reaccionando de la misma manera, pues intentan mantenerse al margen de los problemas naturales de todo ser humano e ignorar la realidad próxima y las responsabilidades inherentes a una vida normal (Fuente: El trabajador compulsivo, Oxford, 2001)

Según el budismo: Tradicionalmente, la pereza es uno de los principales inconvenientes para que el alma despierte. Puede manifestarse de tres maneras: la pereza de la comodidad, que hace que permanezcamos siempre en el mismo lugar. La pereza del corazón, que equivale a sentirse desanimado y falto de estí­mulos. Y la pereza de la amargura, cuando ya nada nos importa, y ya no formamos parte de este mundo. ( Fuente: Pema Shodron en Shambala Sun, Noviembre de 1998).

Comentario del Tao Te King: Un hombre en camino se adapta al Camino. Un hombre en la virtud se adapta a la Virtud. Un hombre que pierde algo asume la Pérdida.
El que se conforma con el Camino es alegremente acogido por éste. Aquel que es virtuoso es acogido por la virtud.
El que se conforma con la pérdida es acogido por la Pérdida.

Por lo tanto, ya casi a mitad de 2007: solemos preguntarnos: ¿de dónde viene la inspiración? ¿Dónde se encuentra la alegrí­a de vivir? ¿Realmente merece la pena todo este esfuerzo, si durante todo un año intenté superar mis limitaciones, sustenté a mi familia, actué de la mejor manera posible, y a pesar de todo no llegué donde querí­a?
Un guerrero de la luz comprende que el despertar es un proceso largo, y que es necesario equilibrar contemplación y trabajo para llegar adonde se desea. Reflexionando sobre lo que no logró no conseguirá cambiar, antes todo lo contrario: en estas preguntas se encuentra el origen de la inacción y el desánimo. Sí­: es muy posible que hayamos hecho todo correctamente y que los resultados no sean visibles, pero estoy seguro de algo: sí­ que hay resultados. Éstos se irán revelando mientras vayamos caminando, si no desistimos ahora.
Feliz trabajo para todos.