Arabes y judios

selecionadas por Paulo Coelho

Lo que dirán de tí­

Cuando era joven, Abil-Alsar escuchó una coversación de su padre con un devriche.
“Cuidado con tus obras” dijo el devriche: “Piensa en lo que las generaciones futuras dirán de tí­”
“¡Y qué!” respondió el padre. “Cuando yo me muera, todo estará acabado y no me importa lo que dirán”

Abin-Alsar jamás olvidó esa conversación. Durante toda su vida se esforzó para hacer el bien, ayudar a las personas a ejecutar su trabajo con entusiasmo. Se volvió un hombre conocido por su preocupación por los demás; al morir habí­a dejado un gran número de obras que mejoraron el nivel de vida de su ciudad.
En su tumba mandó grabar el siguiente epitafio:
“Una vida que termina con la muerte, es una vida que no valió la pena”.

Tapando el sol con la mano
Un discí­pulo fue en busca del rabino Nahman, de Braslaw:
– No continuaré mis estudios de los textos sagrados – dijo. – Vivo en una pequeña casa con mis padres y hermanos y nunca encuentro las condiciones ideales para concentrarme en lo que es importante.
Nahman señaló al sol y pidió a su discí­pulo que pusiera la . mano frente a su cara, de manera que quedara oculto. Y así­ lo hizo éste.
– Tu mano es pequeña y, sin embargo, ha conseguido cubrir totalmente la fuerza, la luz y la majestad del inmenso sol. De la misma manera, los pequeños problemas consiguen darte la disculpa necesaria para no seguir adelante en tu búsqueda espiritual.
Así­ como la mano tiene el poder de esconder el sol, la mediocridad tiene el poder de esconder la luz interior. No culpes a los otros por tu propia incompetencia.

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