Por qué amamos a los hombres

Una amiga de Facebook me envió un texto sobre el tema. Desde mi condición de hombre, que está de acuerdo con algunas de estas razones, he realizado una lista basada en lo que leí:

Amamos a los hombres porque no consiguen fingir un orgasmo, aunque quieran.

Porque
jamás nos van a entender, y aun así lo siguen intentando.

Porque todavía nos encuentran atractivas cuando nosotras mismas ya no conseguimos creérnoslo.

Porque saben de ecuaciones, de política, de matemáticas, de economía, pero no saben nada del corazón femenino.

Porque
son amantes que sólo descansan cuando alcanzamos (o fingimos) placer.

Porque han conseguido elevar el deporte a algo parecido a una religión.

Porque nunca les da miedo la oscuridad.

Porque se empeñan en arreglar cosas con problemas que están más allá de sus habilidades, y se dedican a ello con entusiasmo adolescente, y se desesperan cuando no lo consiguen.

Porque son como las granadas: la mayor parte es imposible de digerir, pero las semillas son deliciosas.

Porque jamás se paran a considerar lo que pensará el vecino.

Porque siempre sabemos lo que están pensando, y cuando abren la boca dicen exactamente lo que imaginábamos.

Porque jamás les pasó por la cabeza martirizarse con tacones altos.

Porque les encanta explorar nuestro cuerpo, y conquistar nuestra alma.

Porque una chiquilla de 14 años puede dejarlos sin argumentos, y una mujer de 25 consigue domarlos sin mucho esfuerzo.

Porque
siempre les atraen los extremos: opulentos o ascéticos, guerreros o monjes, artistas o generales.

Porque
son capaces de hacer cualquier cosa por esconder su fragilidad.

Porque el mayor miedo de un hombre es no ser un hombre –lo cual nunca le pasaría a una mujer por la mente (no ser una mujer).

Porque siempre se terminan toda la comida del plato, y no se sienten culpables por ello.

Porque les parecen interesantísimos ciertos temas sin gracia ninguna, como lo que les ocurrió en el trabajo, o las características de los coches.

Porque están dotados de hombros en los que conseguimos dormir sin mucho esfuerzo.

Porque están en paz con sus cuerpos, a excepción de pequeñas e insignificantes preocupaciones con la calvicie y la obesidad.

Porque son asombrosamente valientes ante los insectos.

Porque nunca mienten sobre su edad.

Porque
a pesar de todo lo que intentan demostrar, no consiguen vivir sin una mujer.

Porque cuando a uno de ellos le decimos “te quiero”, siempre pide que le detallemos cuánto.

Kristen, una lectora, afirma que no sabemos absolutamente nada sobre la naturaleza femenina, y elabora la lista que viene a continuación:

1 – Nosotras, las mujeres, ya nacemos detectives. A nuestros ojos, todos los hombres son sospechosos, y sus aventuras acabarán siendo descubiertas; es sólo cuestión de tiempo.

2 – Aunque no estemos enamoradas de ti, escuchar un “te quiero” es siempre un bálsamo para nuestras almas. Y si no nos lo dices, nos vamos a dar cuenta y nos pondremos tristes.

3 – Nos pasa lo mismo con “¡qué guapa estás!”. Se tarda menos de dos segundos en pronunciar estas tres palabras mágicas, capaces de transformar nuestras pesadillas en verdaderos cuentos de hadas.

4 – Si te preguntamos qué ropa nos ponemos, no te enfades si al final decidimos vestirnos justo con lo opuesto de lo que elegiste: forma parte de nuestra naturaleza.

5 – En una fiesta, somos capaces de escanear el salón en menos de un minuto, y saber quién nos interesa. Estate atento.

6 – Pensamos en sexo con la misma compulsión que los hombres, si no más. La única diferencia es que no lo demostramos.

7 – Si, nada más conocernos, nos invitas a cenar y no aceptamos inmediatamente, no te preocupes; es que necesitamos unos días para perder los kilos sobrantes que, según creemos, nos arruinan constantemente las vidas.

8 – Las mujeres siempre se acuerdan de todo. Si preguntas cuándo nos conocimos, ninguna de nostras va a decir: “En una fiesta”, sino: “fue un martes, justo después de una cena en la que nos sirvieron ensalada y un guiso de pollo, tú llevabas chaqueta negra y tus zapatos eran de la marca tal, etc.”

9 – Por mucho amor que seamos capaces de dar, hay siete días en los que preferimos estar lejos de todo y de todos. En esos casos, tienes dos opciones: atarte a un poste y esperar a que pase la tempestad, o correr a la joyería más cercana y comprarnos un regalo. Recomendamos la segunda opción.

10 – Tenemos el mismo poder de raciocinio que los hombres, pero es mejor que no lo notes, o empezarás a sentirte inseguro. Las mujeres que lo dejaron demasiado claro acabaron solas.

11 – Nos encanta cualquier tipo de pelo en el cuerpo masculino, aunque la depilación sea nuestra tortura favorita.

12 – Detestamos hacer el amor cuando no tenemos ganas, pero lo haremos de todas formas, y tú no te darás ni cuenta.

13 – Juega con nuestros animales domésticos y con nuestros niños, y jugaremos contigo. Ignóralos, y nosotras te ignoraremos a ti también.

14 – Las mujeres disponen de una visión de rayos X. Podemos mirar hacia unos ojos negros y duros, y descubrir al niño que hay en el fondo, y podemos también fijarnos en unos angelicales ojos azules, y encontrar al demonio que se esconde tras ellos. Sabemos cuándo un hombre finge que duerme de cansancio, o (lo que es aún más evidente), cuándo finge no estar durmiendo con otra persona.

15 – No todas las mujeres quieren casarse y tener hijos. Muchas sólo desean orgasmos y animales domésticos.

16 – La delicadeza, cuando es genuina, es capaz de derretir nuestros empedernidos corazones.

17 – Si tenemos que discutir algo contigo, no quieras darnos la solución: nosotras ya la tenemos. Se trata apenas de un pretexto para evitar que la relación se convierta en algo aburrido.

Porque amamos os homens

Uma amiga no Facebook me enviou uma enquete a respeito, com alguns dos itens abaixo. Perguntei a algumas amigas, e fiz uma lista baseada no que dizem:

Amamos os homens porque eles não conseguem fingir um orgasmo, mesmo que queiram.

Porque jamais vão nos entender, e mesmo assim continuam tentando.

Porque conseguem ainda ver nossa beleza, mesmo quando nós mesmos já somos incapazes de acreditar nisso.

Porque entendem equações, política, matemática, economia, e desconhecem o coração feminino.

Porque são amantes que só descansam quando nós temos (ou fingimos) prazer.

Porque
conseguiram elevar o esporte a algo próximo a uma religião.

Porque jamais tem medo do escuro.

Porque insistem em consertar coisas que estão além de suas habilidades, e se dedicam a isso com o mesmo entusiasmo de um adolescente, e se desesperam quando não conseguem.

Porque jamais ficam comentando o que o vizinho pode pensar.

Porque sabemos sempre o que estão pensando, e quando abrem a boca dizem exatamente o que imaginávamos.

Porque
jamais sonharam em se torturar com saltos altos.

Porque adoram explorar nosso corpo.

Porque
uma garota de 14 anos pode deixá-los em silêncio, e uma mulher de 25 consegue domá-los sem muito esforço.

Porque
são sempre atraídos por extremos: opulentos ou ascéticos, guerreiros ou monges, artistas ou generais.

Porque fazem o possível e o impossível para tentar esconder suas fragilidades.

Porque o maior medo de um homem é não ser um homem – o que jamais passa pela cabeça de uma mulher (não ser uma mulher).

Porque sempre terminam a comida que está no prato, e não sentem culpa por causa disso.

Porque acham uma graça imensa em temas completamente desinteressantes, como o que aconteceu no trabalho, ou marcas de carros.

Porque são dotados de ombros onde conseguimos dormir sem muito esforço.

Porque estão em paz com seus corpos, exceto pequenas e insignificantes preocupações a respeito de calvície e obesidade.

Porque
tem uma coragem impressionante diante de insetos.

Porque jamais mentem sobre a idade que têm.

Porque
apesar de tudo que tentam demonstrar, não conseguem viver sem uma mulher.

Porque quando dizemos a um deles “eu te amo”, sempre pedem para que a gente explique exatamente como.

Kristen, uma leitora, afirma que não sabemos absolutamente nada a respeito da natureza feminina, e elabora a lista a seguir:

1 – Nós, mulheres, já nascemos detetives. Aos nossos olhos, todos os homens são suspeitos, e suas aventuras terminarão sendo descobertas; é apenas uma questão de tempo.

2 – Mesmo que não estejamos apaixonadas por você, escutar “eu te amo” é um bálsamo para nossas almas. E se você não disser isso, vamos notar e vamos ficar tristes.

3 – A mesma coisa acontece com “você está linda”. Demora menos de dois segundos para pronunciar estas três palavras mágicas, que são capazes de transformar nossos pesadelos em verdadeiros contos de fadas.

4 – Se perguntarmos que roupa devemos usar, não fique chateado se decidirmos vestir exatamente o oposto que você escolheu; faz parte da nossa natureza.

5 – Em uma festa, somos capazes de escanear o salão em menos de um minuto, e saber quem nos interessa. Fique atento.

6 – Pensamos em sexo com a mesma compulsão que os homens, ou até mais. A única diferença é que não demonstramos isso.

7 – Se não aceitarmos imediatamente o convite para jantar em um primeiro encontro, não se preocupe; precisamos de alguns dias para perder os quilos extras que sempre julgamos estar destruindo nossas vidas.

8 – Mulheres sempre se lembram de tudo. Se você perguntar quando nos conhecemos, nenhuma de nós vai dizer: “em uma festa”. Diremos: foi em uma terça-feira, logo depois de um jantar onde foi servido salada e canja de galinha, você usava um paletó negro e seus sapatos eram de tal marca, etc.

9 – Por mais amor que sejamos capazes de dar, existem sete dias onde queremos estar longe de tudo e de todos. Você tem duas opções: amarrar-se em um poste e esperar que a tempestade passe, ou ir até a joalheria mais próxima e comprar um presente. Recomendamos a segunda opção.

10 – Temos tanto poder de raciocínio como um homem. Mas não precisamos deixar isso evidente, ou você vai ficar inseguro. As mulheres que fizeram isso terminaram sozinhas.

11 – Adoramos todo tipo de cabelo no corpo masculino, embora a depilação seja a nossa tortura favorita.

12 – Detestamos fazer amor quando não estamos com vontade, mas fazemos assim mesmo, e você será incapaz de perceber a diferença.

12ª – Brinque com nossos animais domésticos e com nossas crianças, e brincaremos com você. Ignore-os, e nós o ignoraremos também.

14 – Mulheres são dotadas de visão Raio X. Podemos olhar para olhos negros, duros, e descobrir a criança que se esconde atrás deles. Podemos nos fixar em angelicais olhos azuis, e descobrir o demônio que está ali. Sabemos quando os homens estão fingindo dormir de cansaço, ou – o que é mais evidente – quando estão fingindo não dormir com outra pessoa.

15 – Nem todas as mulheres querem casamento e filhos. Muitas desejam apenas orgasmos e animais domésticos.

16 – Delicadeza, quando é genuína, é capaz de derreter nossos corações empedernidos.

17 – Se temos algum problema para discutir com você, não tente nos dar a solução, nós já temos. É apenas um pretexto para evitar que a relação termine em tédio.