Escribir es un acto de valentí­a

Jorge Luis Borges dijo en cierta ocasión que en realidad sólo hay cuatro historias que puedan contarse:

A] una historia de amor entre dos personas
B] una historia de amor entre tres personas
C] la lucha por el poder
D] un viaje.

De todas maneras, a lo largo de los siglos, los hombres y las mujeres continúan recontando esas historias, y ha llegado el momento de que tú hagas lo mismo. A través del arte de la escritura, entrarás en contacto con tu universo desconocido, y acabarás sintiéndote un ser humano mucho más capaz de lo que creí­as.

La misma palabra puede leerse de maneras muy diferentes. Escribe “amor” mil veces, por ejemplo, y en cada ocasión el sentimiento será distinto.

Una vez que las letras, las palabras y las frases están dibujadas en el papel, la tensión necesaria para que eso ocurriera ya no tiene razón de ser.

Por consiguiente, la mano que las escribió reposa, y sonrí­e el corazón del que se atrevió a compartir sus sentimientos.

Si alguien pasa al lado de un escritor que acabó de terminar un texto, pensará que tiene una mirada vací­a, y que parece distraí­do.

Pero los amigos más cercanos saben que su pensamiento cambió de dimensión, pues ahora está en contacto con todo el universo: continúa trabajando, aprendiendo todo lo que ese texto trajo de bueno, corrigiendo los eventuales errores, aceptando sus virtudes.

Escribir es un acto de valentí­a. Pero merece la pena arriesgar.