¿Por qué no doy entrevistas?

EM PORTUGUES AQUI: Por que ní£o dou entrevistas?
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Como ya deben haber notado, hace tiempo no doy entrevistas cuando publico un nuevo libro. Y esto no se debe, de ninguna manera, a una actitud arrogante o de irrespeto a los periodistas. Junto con las librerí­as y los lectores, ellos colaboraron mucho para mi éxito.

Entonces por qué decidí­ parar con las entrevistas -excepto para algunos amigos, con los que tengo lazos de gratitud.

Existen varias razones para esto:

1] Las comunidades sociales hoy me permiten llegar directamente a los lectores, y decirles: “aquí­ está mi nuevo tí­tulo, léanlo y recomiéndenlo, si quieren”. Por lo tanto, la idea de promocionar un libro a través de los medios de comunicación termina siendo redundante.

2] Siempre luché contra la idea de tener que explicar lo que escribo. Creo que el texto es lo suficientemente claro.

3] Los cuadernos de cultura, que florecieron en mi época, terminaron acabando.

4] Por ello, surgen preguntas que no tengo paciencia para responder, como “Explique su éxito” o “qué hace con su dinero.” Nada que esté relacionado al proceso creativo en sí­.

Esto de ninguna manera quiere decir que NUNCA dé entrevistas. Cuando veo un asunto del que juzgo importante opinar -como, por ejemplo, defender el contenido libre en Internet-, estoy siempre accesible (Paulo Coelho se auto-piratea)

Lo mismo ocurre cuando se trata de promover autores que juzgo relevantes -como Khalil Gibran o Malba Tahan, que iluminaron mi juventud.

Jamás me afano por hacer que mi palabra sea oí­da cuando veo alguna barbaridad en el terreno polí­tico o cultural. Sólo para que tengan una idea, medio billón de personas en todo el mundo leyeron mi texto contra la guerra en Irak y el presidente Bush. (aqui: Mil gracias, Presidente Bush )

Otro ejemplo: cuando Tony Blair fue invitado a ser “consultor” para los Juegos Olí­mpicos en Rí­o de Janeiro, de inmediato me manifesté, y conseguí­ impedir su presencia. (Lea aquí­)

Espero que me entiendan. No voy a callarme cuando tenga que hablar alto y en buen tono.
Por lo demás, lo que tengo que decir hoy en dí­a está en mis libros o en las comunidades sociales, que administro personalmente.