Deidre O’Neill, treinta y siete años, médica, conocida como Edda
Si un hombre que no conocemos de nada nos llama hoy por teléfono, charlamos un poco, no insinúa nada, no dice nada especial, pero aun así nos presta una atención que normalmente no recibimos, somos capaces de acostarnos con él esa misma noche relativamente enamoradas. Somos así, y no hay nada de malo en ello; es propio de la naturaleza femenina abrirse al amor con gran facilidad.
Fue ese amor el que me llevó a encontrarme con la Madre cuando tenía diecinueve años. Athena también tenía esa edad cuando entró por primera vez en trance a través del baile. Pero eso era lo único que teníamos en común: la edad de nuestra iniciación.
En todo lo demás éramos total y profundamente distintas, principalmente en nuestra manera de lidiar con los demás. Como su maestra, siempre di lo mejor de mí, para que pudiera organizar su búsqueda interna. Como amiga —aunque no tenga la seguridad de que ese sentimiento fuera correspondido—, intenté alertarla del hecho de que el mundo todavía no estaba preparado para las transformaciones que ella quería provocar. Recuerdo que perdí algunas noches de sueño hasta que tomé la decisión de permitirle actuar con total libertad, siguiendo lo que su corazón le dictaba.
Su gran problema era ser una mujer del siglo XXII, viviendo en el siglo XXI, permitiendo que todos lo viesen. ¿Pagó un precio? Sin duda. Pero habría pagado un precio mucho más alto si hubiera reprimido su exuberancia. Estaría amargada, frustrada, siempre preocupada por «lo que pensarán los demás», siempre diciendo «déjame resolver estos asuntos, después me dedico a mi sueño», quejándose constantemente de «las condiciones ideales que no se dan nunca».
Todos buscan un maestro perfecto; lo que pasa es que los maestros son humanos, aunque sus enseñanzas puedan ser divinas, y eso es algo que a la gente le cuesta aceptar. No hay que confundir al profesor con la clase, el ritual con el éxtasis, el transmisor del símbolo con el símbolo mismo. La Tradición está ligada al encuentro con las fuerzas de la vida, y no a las personas que lo transmiten. Pero somos débiles: le pedimos a la Madre que nos envíe guías, pero ella sólo envía las señales de la carretera que tenemos que recorrer.
¡Ay de aquellos que buscan pastores, en vez de ansiar la libertad! El encuentro con la energía superior está al alcance de cualquiera, pero está lejos de aquellos que transfieren su responsabilidad hacia los demás. Nuestro tiempo en esta tierra es sagrado, y debemos celebrar cada momento.
La importancia de eso ha sido completamente olvidada: incluso los festivos religiosos se han convertido en ocasiones para ir a la playa, al parque, a las estaciones de esquí. Ya no hay rituales. Ya no podemos convertir las acciones ordinarias en manifestaciones sagradas. Cocinamos quejándonos de la pérdida de tiempo, cuando podríamos estar transformando amor en comida. Trabajamos creyendo que es una maldición divina, cuando deberíamos usar nuestras habilidades para darnos placer, y para propagar la energía de la Madre.
Athena sacó a la superficie el riquísimo mundo que todos llevamos en el alma, sin darse cuenta de que la gente todavía no está preparada para aceptar sus poderes.
Nosotras, las mujeres, cuando le buscamos un sentido a nuestra vida, o el camino del conocimiento, siempre nos identificamos con uno de los cuatro arquetipos clásicos.
La Virgen (y no hablo de sexualidad) es aquella cuya búsqueda se da a través de la independencia completa, y todo lo que aprende es fruto de su capacidad para afrontar sola los desafíos.
La Mártir descubre en el dolor, en la entrega y en el sufrimiento una manera de conocerse a sí misma.
La Santa encuentra en el amor sin límites, en la capacidad de dar sin pedir nada a cambio, la verdadera razón de su vida.
Finalmente, la Bruja busca el placer completo e ilimitado, justificando así su existencia.
Athena fue las cuatro al mismo tiempo, aunque generalmente debemos escoger sólo una de estas tradiciones femeninas.
Claro que podemos justificar su comportamiento alegando que todos los que entran en estado de trance o de éxtasis pierden el contacto con la realidad. Eso es falso: el mundo físico y el mundo espiritual son lo mismo. Podemos divisar lo Divino en cada mota de polvo, pero eso no nos impide limpiarlo con una esponja mojada. Lo divino no desaparece, sino que se transforma en la superficie limpia.
Athena debería haber tenido más cuidado. Al reflexionar sobre la vida y la muerte de mi discípula, descubro que sería mejor que cambiase un poco mi manera de actuar.
Próximo Capítulo: 03.09.06


“…convertir las acciones ordinarias en manifestaciones sagradas. ”
El encuentro con la energía superior está al alcance de cualquiera, pero está lejos de aquellos que transfieren su responsabilidad hacia los demás. Nuestro tiempo en esta tierra es sagrado, y debemos celebrar cada momento……
nada mas para decir,,, simplemente ,,, que Asì Sea. Un gran abrazo,querido Paulo.
hasta ayer me sentia un desubicada en este mundo, pues segun los que me conocen dicen que soy idelaista y que estan seguros nunca llegaremos al idealismo, pero al leer esto entiendo que no todos piensan igual, pues estamos en un mundo espiritual que solo pocos lo vemos y tenemos la capacidad de ver mas alla de lo material.
Es excelente como lo que escribes nos haces vivir como si fuermos el personaje principal y vivir emociones con nada mas leyendo el libros y ponernos a pensar en tota la historia y como rota nuestranuestra vida, en tan solo instantes, es muy dificil entender y sentir lo q siente una mujer pero gracias por vivir y hacer que nuestras mentes vuelen a traves de libros. cuidate!!
Definitivamente emocionante!!! Paulo nos hace viajar a todos sus lectores en un plano que aunque cada uno tenga diferentes opiniones nos lleva terminamos en un mismo lugar. No les parece a todos los que entran a este blog como que cada mensaje tiene una razon de ser para una situacion del que entra al blog en ese mismo momento. Entiendo que Paulo como todo ser humano no es perfecto pero definitivamente me siento orgullosa de estar en este momento disfrutando de esa hermosa virtud y herramienta que Dios le brindo a el, Paulo estara registrado en la historia como perosnajes que han dejado huellas de alguna forma en esta tierra, debemos aprovechar este momento y disfrutar cada uno de sus libros.
Bendiciones!!
Parece que la espiritualidad en estos días se ha dejado de lado en favor de otras cosas, perdiendo virtudes que bajo mi punto de vista son muy necesarias. Creer en dios, en algo más no es un signo de flaqueza, sino una de nuestras virtudas. pero es verdad, estamos en este mundo, estamos vivos como un medio de satisfaccion… Aunque no se si esa sea la palabra.
Me ha gustado mucho, pese a que no suelo leer mucho tuyo
besos
Me encanto este capitulo…estoy de acuerdo con lo que escribes …la vida es un medio de santificacion …porque la vida es un don de DIOS…ANTE LA BALANZA DE LA VIDA QUEDARA EL SELLO DE NUESTRA VIDA ESPIRITUAL… mi ejemplo ..mi MADRE…SE SANTIFICO EN ESTA VIDA PARA PARTIR A LA ETERNIDAD…VIVIO 71 AÑOS.SE CASO TUVO HIJOS…CONOCIO EL AMOR EN MI PADRE EN TODAS SUS FACETAS..TUVO MOMENTOS DE FELICIDA Y MOMENTOS DE TRISTEZA ESA ES LA VIDA…Y SOLO EL SEÑOR JUZGA…TE AMO PAOLO …YOLANDA
VALOR .V.
PAULO. UNA VEZ MAS SEÑALAS LOS OBJETOS QUE TODOS VEN PERO POCOS RECONOCEN, SEPARA LAS COSAS PARA QUE PODAMOS ENTENDER SU PUNTO DE VISTA Y ASI ENTENDER EL PENSAMIENTO QUE TENEMOS Y NO HABIAMOS COMPRENDIDO.
DEJA UNA ENSACION DE APRENDISAJE Y EMPATIA DESPUES DE CADA PARRAFO. GRACIAS POR LO QUE HACE EN ESTA VIDA, GRACIAS POR TENER AL VALOR DE HACER LO QUE LOS DEMAS NO HACEMOS ( COBARDES TODOS)
La maravillosa Edda, que afortunada fue Athena de tener a alguien que manejara la dupla de lo cognitivo afectivo, no eran iguales pero manejaban los mísmos conocimientos, si los caminos tienen señales, Edda era la luz roja, no esperamos que nuestros disipulos sean como nosotros, lo que debemos esperar es trabajar juntos para que todos saquemos el riquisimo mundo que llevamos en el alma.
Un afectuoso saludo desde los andes americanos
Es impresionante como las características que expone Paulo permiten imaginarse a los personajes, atuendos, tono de voz, etc…
Que rico es darse cuenta de que un libro te atrapa al comenzarlo… solo así provoca seguir leyendo sin parar.