Narciso y el lago


(en el prólogo de “El Alquimista”)

Casi todo el mundo conoce la historia original (griega) sobre Narciso: un bello joven que todos los dí­as iba a contemplar su rostro en el lago. Estaba tan encantado consigo mismo que, cierta mañana, mientras trataba de admirarse más de cerca, cayó al agua y terminó por morir ahogado. En el lugar donde cayó nació una flor, que a partir de entonces se llamó narciso.

El escritor Oscar Wilde, sin embargo, hace que esta historia termine de una manera diferente.
El dice que cuando Narciso murió, vinieron las Oréades -ninfas del bosque-y vieron que el agua dulce del lago se habí­a transformado en lágrimas saladas.

-¿Por qué lloras? -preguntaron las oréades.
-Lloro por Narciso.

-Ah, no nos preocupa que llores por Narciso -continuaron ellas. -Al final de cuentas, a pesar de que todas nosotras siempre corrimos detrás de él por el bosque, tú fuiste el único que tuvo la oportunidad de contemplar de cerca su belleza.

-¿Pero Narciso era bello? -quiso saber el lago.
-¿Quién mejor que tú podrí­a saberlo? -respondieron, sorprendidas, las Oréades. -Al final de cuentas, era en tus márgenes donde él se inclinaba todos los dí­as.

El lago se quedó quieto un momento. Finalmente, dijo:
-Lloro por Narciso, pero jamás habí­a notado que Narciso fuera bello.
“Lloro por él porque cada vez que él se recostaba en mis márgenes, yo podí­a ver, en el fondo de sus ojos, mi propia belleza reflejada”.

VAMOS REFLEJAR NUESTRA BELLEZA EN 2012!

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2012: Manual de conservar caminos

1] Al principio del camino hay una encrucijada. Allí­ puedes pararte a pensar en la dirección que vas a tomar. Pero no te quedes demasiado tiempo, o nunca saldrás de ese lugar. Reflexiona lo necesario sobre las opciones que tienes delante, pero una vez que des el primer paso, olví­date definitivamente de la encrucijada, pues en caso contrario nunca dejarás de torturarte con la inútil pregunta: “¿El camino que elegí­ era el correcto?”

2] El camino no dura para siempre. Es una bendición recorrerlo durante algún tiempo, pero un dí­a terminará, y por eso debes estar siempre listo para despedirte en cualquier punto. No te aferres a nada. Ni a los momentos de euforia, ni a los interminables dí­as en los que todo parece difí­cil, y el progreso es lento. Más tarde o más temprano llegará un ángel, y tu jornada habrá llegado a su término. No lo olvides.

3] Honra tu camino. Fue tu elección, fue decisión tuya, y en la misma medida en que tú respetas el suelo que pisas, este mismo suelo respetará tus pies. Haz siempre lo más adecuado para conservar y mantener tu camino, y él hará lo mismo por ti.

4] Equí­pate bien. Lleva un rastrillo, una pala, una navaja. Entiende que para las hojas secas las navajas son inútiles, y que para la hierbas muy enraizadas los rastrillos son inútiles. Conoce siempre qué herramienta hay que emplear en cada momento. Y cuida de ellas, porque son tus mayores aliadas.

5] El camino va hacia delante y hacia atrás. A veces es necesario volver porque se perdió algo, o porque un mensaje que debí­a haber sido entregado se quedó olvidado en un bolsillo. Un camino bien cuidado permite que puedas volver atrás sin grandes problemas.

6] Cuida del camino antes de cuidar de lo que está a su alrededor: atención y concentración son fundamentales. No dejes que las hojas secas del borde del camino te distraigan, ni que la manera como los otros cuidan sus propios caminos desví­e tu atención. Usa la energí­a para cuidar y conservar el suelo que recibe tus pasos.

7] Ten paciencia. A veces es necesario repetir las mismas tareas, como arrancar las malas hierbas o cubrir los agujeros que surgieron tras una lluvia inesperada. Que esto no te enfurezca, pues forma parte del viaje. A pesar del cansancio, y a pesar de las tareas repetitivas, ten paciencia.

8] Los caminos se cruzan: las personas pueden explicar el tiempo que hace. Escucha los consejos, pero toma después tus propias decisiones. Tú eres el único responsable del camino que te fue confiado.

9] La naturaleza sigue sus propias reglas: por lo tanto, tienes que estar preparado para los súbitos cambios del otoño, para el hielo resbaladizo del invierno, para las tentaciones de las flores en primavera, y para la sed y las lluvias del verano. En cada estación, aprovecha lo mejor que te ofrezca, y no te quejes de sus particularidades.

10] Haz de tu camino un espejo de ti mismo: no te dejes influir en absoluto por la manera como los demás cuidan de sus caminos. Tú tienes un alma que escuchar, y los pájaros transmitirán lo que tu alma quiere decir. Que tus historias sean bellas y agraden a todo lo que tienes en torno. Sobre todo, que las historias que cuente tu alma durante la jornada se reflejen en cada segundo del recorrido.

11] Ama tu camino: sin este principio, nada tiene sentido. Y que Dios te acompañe en cada dia de 2012!

Cuento de Navidad


Cuenta una leyenda que, en el paí­s que hoy conocemos como Austria, era costumbre que la familia Burkhard (compuesta por un hombre, una mujer y un niño) animase las ferias navideñas recitando poesí­as, cantando baladas de antiguos trovadores, y haciendo malabarismos que divertí­an a todo el mundo. Por supuesto, nunca sobraba dinero para comprar regalos, pero el hombre siempre le decí­a a su hijo:

-¿Tú sabes por qué el saco de Papá Noel nunca termina de vaciarse, con la de niños que hay en el mundo? Pues porque, aunque está lleno de juguetes, a veces también deben entregarse algunas cosas más importantes, que son los llamados “regalos invisibles”. A un hogar dividido, él lleva armoní­a y paz en la noche más santa del año cristiano. Donde falta amor, él deposita una semilla de fe en el corazón de los niños. Donde el futuro parece negro e incierto, él lleva la esperanza. En nuestro caso, cuando Papá Noel nos viene a visitar, al dí­a siguiente todos nos sentimos contentos por continuar vivos y por poder realizar nuestra trabajo, que es el de alegrar a las personas. Que esto nunca se te olvide.

Pasó el tiempo, el niño se transformó en un muchacho, y cierto dí­a la familia pasó por delante de la imponente abadí­a de Melk, que acababa de ser construida.El joven Buckhard queria quedarse alli. Los padres comprendieron y respetaron su deseo. Llamaron a la puerta del convento, que aceptaron al joven Buckhard como novicio.

Llegó la ví­spera de la Navidad y, justamente ese dí­a, se obró en Melk un milagro muy especial: Nuestra Señora, llevando al Niño Jesús en brazos, decidió bajar a la Tierra para visitar el monasterio.

Sin poder disimular su orgullo, todos los religiosos hicieron una gran fila, y cada uno de ellos se iba postrando ante la Virgen, procurando homenajear a la Madre y al Niño.
Al final de la fila, el joven Buckhard aguardaba ansioso. Sus padres eran personas simples, y sólo le habí­an enseñado a lanzar bolas a lo alto para hacer con ellas algunos malabares.

Cuando le tocó el turno, los otros religiosos querí­an poner fin a los homenajes, pues el antiguo malabarista no tení­a nada importante que decir, y podrí­a dañar la imagen del convento. Sin embargo, también él sentí­a en lo más hondo una fuerte necesidad de ofrecerles a Jesús y a la Virgen algo de sí­ mismo.

Avergonzado, sintiendo la mirada recriminatoria de sus hermanos, se sacó algunas naranjas de los bolsillos y comenzó a arrojarlas hacia arriba para atraparlas a continuación, creando un bonito cí­rculo en el aire.

Fue sólo entonces cuando el Niño Jesús empezó a aplaudir de alegrí­a en el regazo de Nuestra Señora. Y fue sólo a este muchacho a quien la Virgen Marí­a le extendió los brazos y le permitió sostener durante un tiempo al Niño, que no dejaba de sonreí­r.

(inspirada en una historia medieval)

Frente a la catedral

Me estaba sintiendo muy solo en plena ciudad de Nueva York, a la salida de una misa en la catedral de Saint Patrick, cuando, de repente, se me acercó un brasileño:

– Tengo una gran necesidad de hablar con usted – me dijo.

Me entusiasmé tanto con el encuentro, que comencé a hablar de todo lo que me parecí­a importante: de magia, de bendiciones divinas, de amor. Él lo escuchó todo en silencio, me dio las gracias, y se fue.

En lugar de alegrí­a, yo sentí­ entonces una soledad aún mayor que la de antes.
Sólo más tarde me darí­a cuenta de que, llevado por el entusiasmo, no le habí­a prestado la debida atención al deseo de aquel brasileño:

El de hablar conmigo.

En realidad todas mis palabras se perdieron en el aire, pues no era eso lo que el Universo querí­a entonces de mí­.
Yo habrí­a resultado mucho más útil si me hubiera parado a escuchar lo que él tení­a que contarme.

Purificando el mundo


Illustration by Ken Crane

-¿Cómo purificamos al mundo? – preguntó un discí­pulo.

Ibn al-Husayn respondió:

– “Habí­a un sheik en Damasco llamado Abu Musa al-Qumasi. Todos lo honraban por causa de su sabidurí­a, pero nadie sabí­a si era un hombre bueno.

Cierta tarde, un defecto de construcción hizo que se derrumbase la casa donde el sheik viví­a con su mujer. Los vecinos, desesperados, empezaron a cavar las ruinas, hasta que en cierto momento consiguieron localizar a la esposa del sheik.

Ella dijo: “Dejadme. Salvad primero a mi marido, que estaba sentado más o menos allí­”.

Los vecinos removieron los destrozos en el lugar indicado, y encontraron al sheik. Este dijo “Dejadme. Salvad primero a mi mujer, que estaba acostada más o menos allí­”.

“Cuando alguien actúa como actuó esta pareja, está purificando el mundo entero”.

El circulo de alegria


Illustration by Ken Crane

Cuenta Bruno Ferrero que cierto dí­a un campesino golpeó con fuerza la puerta de un convento. Cuando el hermano portero abrió, él le extendió un magní­fico racimo de uvas.

-Querido hermano portero, estas son las más bonitas producidas por mi viñedo. Y vengo aquí­ para regalarlas.

-¡Gracias! Las llevaré inmediatamente al abad, que se alegrará con este ofrecimiento.

-¡No! Yo las he traí­do para ti.

-¿Para mí­?-. El hermano se sonrojó porque consideraba que no merecí­a tan bello presente de la naturaleza.

-¡Sí­! – insistió el campesino. – Porque siempre que golpeé esta puerta tú me abriste. Cuando necesité ayuda porque la sequí­a habí­a destruido mi cosecha, tú me dabas todos los dí­as un pedazo de pan y un vaso de vino. Yo quiero que este racimo de uvas te traiga un poco del amor del sol, de la belleza de la lluvia y del milagro de Dios, que lo hizo nacer tan hermoso.

El hermano portero colocó el racimo frente a él y pasó la mañana entera admirándolo: era realmente precioso y por eso resolvió entregar el regalo al Abad, que siempre lo habí­a estimulado con palabras de sabidurí­a.

El Abad se puso muy contento con las uvas, pero se acordó de que habí­a en el convento un hermano enfermo y pensó:

“Le daré el racimo. Quizá puede aportar alguna alegrí­a a su vida”.

Y así­ lo hizo. Pero las uvas no permanecieron mucho tiempo en la habitación del hermano enfermo, porque éste reflexionó:

“El hermano cocinero ha cuidado de mí­ durante tanto tiempo, alimentándome con lo mejor que tení­a. Estoy seguro de que se alegrará con esto”.

Cuando el hermano cocinero apareció a la hora del almuerzo, trayendo su comida, él le entregó las uvas.

-Son para ti- dijo el hermano enfermo. – Como siempre estás en contacto con los productos que la naturaleza nos ofrece, sabrás qué hacer con esta obra de Dios.

El hermano cocinero quedó deslumbrado con la belleza del racimo, e hizo que su ayudante observase la perfección de las uvas. Tan perfectas – pensó él – que nadie mejor que el hermano sacristán para apreciarlas; como él era el responsable de la custodia del Santí­simo Sacramento, y muchos monasterios lo consideraban un hombre santo, serí­a capaz de valorar mejor aquella maravilla de la naturaleza.

El sacristán, a su vez, obsequió las uvas al novicio más joven, para que éste pudiera entender que la obra de Dios está en los menores detalles de la Creación. Cuando el novicio las recibió, su corazón se inundó de la Gloria del Señor, porque nunca habí­a visto un racimo tan lindo. En ese momento se acordó de la primera vez que habí­a llegado al monasterio y de la persona que le habí­a abierto la puerta: habí­a sido ese gesto el que le habí­a permitido estar hoy en aquella comunidad de personas que sabí­an valorar los milagros.

Así­, poco antes de caer la noche, llevó el racimo de uvas al hermano portero.

Come y aprovecha – le dijo. Porque pasas la mayor parte del tiempo aquí­ solo y estas uvas te harán muy feliz.

El hermano portero comprendió que aquel presente le habí­a sido realmente destinado, saboreó cada una de las uvas de aquel racimo y durmió feliz.

De esta manera, quedó cerrado el cí­rculo: el cí­rculo de felicidad y alegrí­a que siempre se extiende en torno a las personas generosas. Paulo Coelho

La nueva revolución

(Traduccion: Karem Molina Escobar )

Mi trabajo está totalmente comprometido con la nueva actitud polí­tica – los seres humanos en busca de su propia identidad.

Mis libros no hablan sobre los viejos y desgastados procesos de la derecha/izquierda, pero hay una revolución que lentamente se levanta y que la prensa no parece haber detectado aún.

Si tuviera que resumir la idea en una sola expresión, dirí­a que la nueva actitud polí­tica de nuestra época es la de “morir vivo y comprometido.” En otras palabras, ser consciente y participar en las cosas hasta el dí­a de nuestra muerte – algo que no ocurre muy a menudo – la gente termina muriendo el dí­a en que renuncia a sus sueños.

Somos revolución tomando forma. Somos responsables del mundo en todos los sentidos – polí­tico, social, moral.
Somos responsables del planeta. Somos responsables de los desempleados.
Por supuesto, podemos culpar a los bancos, al desastre que personas irresponsables crearon en el sistema financiero, a la represión polí­tica, a la incapacidad de los Gobiernos para escuchar lo que su pueblo tiene que decir.

Pero esto no va a ayudar al mundo a convertirse en un lugar mejor. Tenemos que actuar, y tenemos que actuar ahora.
Y no necesitamos permiso para actuar.
Somos mucho más poderosos de lo que pensamos. Usemos este poder, usemos la fuerza que cada uno tenemos cuando perseguimos la verdadera felicidad, la Leyenda Personal, como sea que lo llamemos.

Somos soñadores, pero también somos revolución.
Los sueños no son negociables.

Anexé mi declaración de principios en los siguientes enlaces. Haz lo mismo. Y pon en práctica todo lo que creas que deberí­a ser llevado a cabo.
Con amor,
Paulo

ENGLISH: Declaration of principles
ESPANOL: Declaracion de principios
PORTUGUES: Declaraí§í£o de princí­pios
 
 

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Nasrudin siempre elije mal

Illustration by Ken Crane

El mullah Nasrudin está considerado uno de los grandes maestros del sufismo, precisamente por tener el perfil de un loco, aunque siempre enseña -con su pretendida locura- los verdaderos secretos de la vida. Esta es una de sus historias.

Todos los dí­as nasrudin iba a mendigar al mercado, y a la gente le encantaba verlo hacer el papel de tonto con el siguiente truco: le mostraban dos monedas, una que valí­a diez veces más que la otra. Nasrudim siempre elegí­a la de menor valor.

La historia corrió por el condado. Dí­a tras dí­a, grupos de hombres y mujeres le mostraban las dos monedas, y Nasrudim siempre se quedaba con la de menor valor.

Hasta que apareció un señor generoso, cansado de ver cómo ridiculizaban a Nasrudin de esa manera. Lo llamó a un rincón de la plaza y le dijo:

– Cuando le ofrezcan dos monedas, elija la de mayor valor. Así­ tendrá más dinero, y los demás no lo considerarán un idiota.

– El señor parece tener razón -respondió Nasrudin. -Pero si yo eligiera la moneda más valiosa, las personas dejarí­an de ofrecerme dinero para demostrar que soy más idiota que ellas. Usted no sabe cuánto dinero tengo reunido, usando este truco.

“No tiene nada de malo pasar por tonto, si en verdad lo que uno hace es inteligente”.

ímalo con todas tus fuerzas

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Un peregrino llegó a la aldea donde viví­a Abu Yazid al-Bistrami.

“Enséñame la forma más rápida de llegar a Dios”, le pidió.

Al-Bistrami respondió: “ímalo con todas tus fuerzas”.

“Eso ya lo hago”.

“Entonces necesitas que te amen los demás”.

“¿Por qué?”.

“Porque Dios mira el corazón de todos los hombres. Cuando visite el tuyo, por supuesto verá tu amor por Él, y se alegrará. Sin embargo, si en el corazón de otras personas también encuentra tu nombre escrito con cariño, ten por seguro que te tendrá aún más en cuenta”.

Después del diluvio


 
 

Después de cuarenta dí­as de diluvio, Noé pudo salir del arca. Descendió lleno de esperanza, pero afuera no encontró sino muerte y destrucción.

Noé clamó al cielo:

“Dios Todopoderoso, si tú conocí­as el futuro, ¿por qué creaste al hombre? ¿Solo para tener el placer de castigarlo?”.

Un triple perfume subió a los cielos: el incienso, el aroma de las lágrimas de Noé, y el perfume de sus acciones. Entonces Dios respondió:

“Las plegarias de un hombre justo siempre son oí­das.
“Te diré por qué hice esto: para que entiendas tu obra.
“Tú y tus descendientes estaréis siempre reconstruyendo un mundo que vino de la nada, y así­ dividiremos el trabajo y las consecuencias.

“Ahora somos todos responsables”.

¿Cuántas vidas vivimos?

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Esta pregunta está en nuestra mente desde el comienzo de la civilización : ¿Termina la vida con la muerte?
¿Pasamos a otro plano?
¿Volvemos de nuevo al planeta Tierra?

En mi nuevo libro, El Aleph, describo mi experiencia personal con respecto a un asunto muy delicado: la reencarnación.

En primer lugar, debemos dejar a un lado la idea de que el tiempo puede ser medido: no puede. Creamos un convencionalismo que es absolutamente necesario para que la sociedad funcione ; en caso contrario, jamás llegarí­amos a tiempo para tomar un tren, o la carne acabarí­a quemándose en el horno.
La memoria sirve para protegernos del peligro, permitir que podamos vivir en sociedad, encontrar alimento, crecer, transmitir a la próxima generación todo lo que aprendemos.

Pero no es la vida en sí­. El tiempo no pasa; es apenas el momento presente. Aquí­, en este instante en el que escribo, está mi primer beso y el sonido del piano que mi madre tocaba mientras yo jugaba en la sala. Yo soy todo lo que fui, y todo lo que seré.

Eso nos da miedo: deseamos, por ejemplo, que el amor se estacione en aquel momento en que todo está en perfecto orden, pero eso es un engaño, ya que el amor cambia junto con el presente.
¿Estoy casado hace 30 años con la misma mujer? No.
Ella cambió, yo cambié, y nuestro amor se transformó con nosotros.

Nada comenzó con el nacimiento y no terminará con la muerte. Tal vez se pregunten: ¿dónde están aquellos que partieron?
Nunca, absolutamente nunca, perdemos a nuestros seres queridos . Ellos nos acompañan porque no están muertos.

Imaginemos un tren: yo no puedo ver lo que hay en el vagón que va delante de mí­, pero ahí­ hay gente viajando en el mismo tiempo y en el mismo espacio que yo, que ustedes, que todo el mundo.
El hecho de que no podamos hablar con ellos, saber lo que está ocurriendo en el otro vagón, es absolutamente irrelevante; ellos están ahí­.

Así­, aquello que llamamos “vida” es un tren con muchos vagones. A veces estamos en uno, a veces estamos en otro.
A veces cruzamos de uno a otro: cuando soñamos, o cuando nos dejamos llevar por lo extraordinario.
¿Pero cuántas veces ya experimentamos esa sensación conocida como déjí  vu? Por una fracción de segundo (que procuramos olvidar rápido, porque no combina con nuestra lógica convencional), tenemos la certeza de que ya pasamos por aquel lugar, situación o sentimiento .

Estuvimos en otra dimensión, en otras vidas que estamos experimentando simultáneamente, pero donde las cosas no suceden exactamente como aquí­. ¿Cuántas vidas vivimos ya?
En realidad, la pregunta es distinta: ¿cuántas vidas estamos viviendo ahora? Nos toca responder a cada uno de nosotros.

08/10 Twitcam

Soportando todo

Todo guerrero de la luz ha tenido miedo de entrar en un combate.
Todo guerrero de la luz ha traicionado y mentido en el pasado.

Todo guerrero de la luz ha perdido la fe en el futuro.
Todo guerrero de la luz ha recorrido un camino que no era el suyo.

Todo guerrero de la luz ha sufrido por cosas sin importancia.
Todo guerrero de la luz ha dudado de que él es un guerrero de la luz.

Todo guerrero de la luz no ha cumplido con sus obligaciones espirituales.
Todo guerrero de la luz ha dicho que sí­ cuando querí­a decir no.

Todo guerrero de la luz ha hecho daño a alguien a quien amaba.

Es por eso que él y ella son guerreros de la luz:

Que habí­an soportado todo esto sin perder la esperanza de mejorar.

en en EL MANUAL DEL GUERRERO DE LA LUZ

Traduccion: Barbara Lucio Macias (facebook)

Cuando pensabas que no estaba mirando

ENGLISH HERE >> When You Thought I Wasn’t Looking
EM PORTUGUES: Quando vocíª achou que eu ní£o estava olhando

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by Mary Rita Schilke Korzan
 

Cuando pensabas que no estaba mirando
Colgaste mi primer dibujo en el refrigerador
Y eso me hizo querer pintar otro

Cuando pensabas que no estaba mirando
Alimentaste a un gato callejero
Y aprendí­ a ser amable con los animales

Cuando pensabas que no estaba mirando
Horneaste una torta de cumpleaños para mí­
Y supe que las pequeñas cosas son las cosas importantes

Cuando pensabas que no estaba mirando
Hiciste una oración
Y descubrí­ que siempre habrá un Dios con quien puedo conversar

Cuando pensabas que no estaba mirando
Me diste un beso de buenas noches
Y me sentí­ amada.

Cuando pensabas que no estaba mirando
Vi algunas lágrimas salir de tus ojos
Y supe que algunas cosas son dolorosas –
Pero no hay nada de malo en llorar

Cuando pensabas que no estaba mirando
Me sonreí­ste
Y me sentí­ hermosa

Cuando pensabas que no estaba mirando –
Miré …

Y te quiero dar las gracias
Por todo lo que has hecho
Cuando pensabas que no estaba mirando

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Traduccion: Karem Molina Escobar

Que escribiste?


Illustration by Ken Crane

Un ciego mendigaba en el camino a La Meca, cuando un piadoso musulmán se acercó y le preguntó si la gente habia sido generosa – como lo manda El Corán. El hombre le mostró su hojalata, la cual estaba casi vací­a. El viajero le dijo:

– Déjame escribir algo en la tarjeta alrededor de tu cuello.

Horas más tarde, el viajero regresó. El mendigo estaba sorprendido, porque habí­a recibido una gran cantidad de dinero.

– ¿Qué has escrito en la tarjeta? – Le preguntó.

– Todo lo que escribi fue: Hoy es un hermoso dí­a de primavera, el sol está brillando, y yo estoy ciego.

 
 
trad: Kevin

Escribir es un acto de valentí­a

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Jorge Luis Borges dijo en cierta ocasión que en realidad sólo hay cuatro historias que puedan contarse:

A] una historia de amor entre dos personas
B] una historia de amor entre tres personas
C] la lucha por el poder
D] un viaje.

De todas maneras, a lo largo de los siglos, los hombres y las mujeres continúan recontando esas historias, y ha llegado el momento de que tú hagas lo mismo. A través del arte de la escritura, entrarás en contacto con tu universo desconocido, y acabarás sintiéndote un ser humano mucho más capaz de lo que creí­as.

La misma palabra puede leerse de maneras muy diferentes. Escribe “amor” mil veces, por ejemplo, y en cada ocasión el sentimiento será distinto.

Una vez que las letras, las palabras y las frases están dibujadas en el papel, la tensión necesaria para que eso ocurriera ya no tiene razón de ser.

Por consiguiente, la mano que las escribió reposa, y sonrí­e el corazón del que se atrevió a compartir sus sentimientos.

Si alguien pasa al lado de un escritor que acabó de terminar un texto, pensará que tiene una mirada vací­a, y que parece distraí­do.

Pero los amigos más cercanos saben que su pensamiento cambió de dimensión, pues ahora está en contacto con todo el universo: continúa trabajando, aprendiendo todo lo que ese texto trajo de bueno, corrigiendo los eventuales errores, aceptando sus virtudes.

Escribir es un acto de valentí­a. Pero merece la pena arriesgar.

Por que lloras?

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Un hombre llamó a la puerta del amigo para pedirle un favor:

-Necesito que me prestes cuatro mil dinares para pagar una deuda que tengo. ¿Podrí­as hacerlo?

El amigo le pidió a su mujer que reuniese todo lo que tení­an, pero ni siquiera con esto fue suficiente. Hubo que salir a la calle, y pedirles dinero a los vecinos, hasta alcanzar la cantidad requerida.

Cuando el hombre se marchó, la mujer se dio cuenta de que su marido estaba llorando.

-¿Por qué estás triste? ¿Porque tienes miedo de que, ahora que nos hemos endeudado, no consigamos pagar lo que debemos?

– No, no es por eso.
“Lloro porque el que nos acaba de visitar es un amigo al que quiero mucho, y a pesar de eso yo no sabí­a nada de su situación.

“Sólo me acordé de él cuando se vio obligado a llamar a mi puerta para pedirme dinero prestado. “

Twitcam 15/09/2011

Te amo como un rio

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IN ENGLISH HERE: I love you like a river

 

 

Noto Hilal comienza a sentirse incómoda.
“”En Novosibirsk me hiciste concederte un perdón, y yo te lo concedí­. Ahora yo te pido: dime que me amas.

“”¿Ves ese rí­o que está ante nosotros? Pues en la sala de mi departamento existe un cuadro con una rosa colocada en un rí­o semejante. La mitad de la pintura estuvo expuesta a las aguas y a las intemperies, así­ que sus bordes son irregulares; incluso así­, todaví­a puedo ver parte de la bella rosa roja, pintada sobre un fondo dorado.

‘Conozco a la artista. Ella es mi mujer.
‘Cuando la conocí­, tuve a absoluta certeza de que nuestra relación no darí­a resultado.
‘Durante los dos primeros años, yo siempre estaba preparado para que uno de los dos se fuera.
‘ En los cinco años que siguieron, seguí­ pensando que simplemente nos habí­amos acostumbrado uno al otro,pero que luego nos darí­amos cuenta de eso, y cada uno seguirí­a su destino.
‘Me habí­a convencido a mí­ mismo que cualquier compromiso más serio me privarí­a de ‘libertad’ y me impedirí­a vivir todo aquello que deseaba.”

“”Lo entiendo y lo respeto “”dice ella””. Pero tú dijiste una frase en el restaurante, cuando estabas hablando del pasado: el amor es más fuerte. El amor es superior a una persona.
“”Sí­. Pero el amor está hecho de decisiones.

Tomo su mano. Estamos mirando juntos el rí­o.
“”La ausencia de respuesta también es una respuesta “”dice ella.
La abrazo y pongo su cabeza en mi hombro.
“”Yo te amo.

“Yo te amo porque todos los amores del mundo son como rí­os diferentes corriendo hacia un mismo lago, y ahí­ se encuentran y se transforman en un amor único que se vuelve lluvia y bendice la tierra.

“Yo te amo como un rí­o, que da de beber a quien tiene sed y transporta a las personas adonde quieren llegar.
“Yo te amo como un rí­o, que entiende que necesita correr diferente en una cascada y aprender a reposar en una depresión del terreno.

“Te amo porque todos nacemos en el mismo lugar, en la misma fuente, que sigue alimentándonos siempre con más agua. Así­, cuando estamos débiles todo lo que tenemos que hacer es aguardar un poco. Cuando vuelve la primavera, las nieves del invierno se derriten y volvemos a llenarnos de nueva energí­a.

“Yo te amo como un rí­o que comienza solitario y débil en una montaña, y poco a poco va creciendo y uniéndose a otros rí­os que se acercan hasta que, a partir de determinado momento, puede superar cualquier obstáculo para llegar adonde desea.

“Entonces, yo recibo tu amor y te entrego mi amor.

“No el amor de un hombre por una mujer, no el amor de un padre por una hija,no el amor de Dios por sus criaturas.
“Sino un amor sin nombre, sin explicación, como un rí­o que no puede explicar su curso, sólo sigue adelante.
“Un amor que no pide y que no da nada a cambio,sólo se manifiesta.
“Yo nunca seré tuyo, tú nunca serás mí­a, pero aun así­ puedo decir: te amo, te amo, te amo.”

Debe haber sido la tarde, debe haber sido la luz, pero en ese momento el Universo parecí­a entrar finalmente en armoní­a. Nos quedamos ahí­ sentados, sin los menores deseos de volver al hotel, donde Yao ya debí­a estar esperándome.

en ALEPH (disponible em todos los paí­ses de habla hispana)

Twitcam 1 Sep 2011