Veinte años después: Entre Moscú y Ekaterinburg

Llegué al vagón que me llevarí­a por la Transiberiana lleno de libros, pensando que tendrí­a mucho tiempo durante estos 9.228 kms. de viaje en tren. Descubro en seguida que es imposible escribir o leer nada por causa del movimiento y de la ausencia de buenos amortiguadores. Todo lo que me queda es pensar, anotar algunos pensamientos hasta el momento en que paremos en una estación.

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Nosotros somos parte del sueño de Dios como los personajes que habitan nuestros sueños, tenemos una cierta independencia. No somos Aquel que está soñando, pero formamos parte de Él. Espero que no tenga pesadillas por nuestra causa y pueda pasar noches tranquilas.

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Señor, proteged nuestras dudas, porque la Duda es una manera de rezar. Es ella la que nos hace crecer, porque nos obliga a mirar sin miedo las muchas respuestas a una misma pregunta. . Y para que esto sea posible,

Señor, proteged nuestras decisiones, porque la Decisión es una manera de rezar. Danos coraje, para que después de la duda, seamos capaces de elegir entre un camino u otro. Que nuestro Sí sea siempre un Sí­ y que nuestro NO sea siempre un NO. Que una vez escogido el camino, jamás miremos para atrás, ni dejemos que nuestra alma sea roí­da por el remordimiento. Y para que esto sea posible,

Señor, proteged nuestras acciones, porque la Acción es una manera de rezar. Haz que el pan nuestro de cada dí­a sea fruto de lo mejor que llevamos dentro de nosotros. Que podamos a través del trabajo y de la Acción compartir un poco del amor que recibimos. Y para que esto sea posible,

Señor, proteged nuestros sueños, porque el Sueño es una manera de rezar. Haz que independientemente de nuestra edad o de nuestras agravantes, seamos capaces de mantener encendida en el corazón la llama sagrada de la esperanza y de la perseverancia. Y para que esto sea posible,

Señor, danos siempre entusiasmo, porque el Entusiasmo es una manera de rezar. Es el que nos une a los Cielos y a la Tierra, a los hombres y a los niños y nos dice que el deseo es importante y merece nuestro esfuerzo. Es el que nos afirma que todo es posible, desde que estamos totalmente comprometidos con lo que hacemos. Y para que esto sea posible,

Señor, protegednos, porque la Vida es la única manera que tenemos para manifestar Tu milagro Que la tierra continúe transformando la semilla en trigo, que continuemos transmutando el trigo en pan . Y esto solamente es posible si tenemos Amor – Por lo tanto nunca nos dejes en la soledad. Danos tu compañí­a y la compañí­a de hombres y mujeres que tienen dudas, que actúan, que se entusiasman y viven como si cada dí­a fuese totalmente dedicado a Tu nombre.

Amén.

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Creo que este texto puede leerse en aproximadamente tres minutos. Bien: según las estadí­sticas, en este espacio de tiempo, morirán 3.000 personas y otras 6.200 nacerán.

Quizás tarde media hora en escribirlo: estoy concentrado en la computadora, con libros a mi lado, ideas en la cabeza, el paisaje pasando afuera. Todo parece absolutamente normal a mi alrededor, entretanto, durante estos treinta minutos, 3.000 personas morirán y 6.200 acabarán de ver, por primera vez, la luz del mundo.

¿Dónde estarán estas millares de famí­lias que comienzan a llorar por la pérdida de alguien, o a reir con la llegada de un hijo, un nieto o un hermano?

Paro y reflexiono : Quizás muchas de estas muertes estén llegando después de una larga y dolorosa enfermedad y ciertas personas están aliviadas con el íngel que vino a buscarlas. Además, con toda seguridad, centenares de estos niños que acaban de nacer serán abandonados en el minuto siguiente y pasarán a las estadí­sticas de muertes, antes de que yo termine este texto.

Qué cosa. Una simple estadí­stica, que miré por casualidad, y de repente estoy sintiendo estas pérdidas y estos encuentros, estas sonrisas y estas lágrimas. ¿Cuántos están dejando esta vida solos en sus cuartos, sin que nadie se dé cuenta de lo que está sucediendo? ¿Cuántos nacerán escondidos y serán abandonados en la puerta de asilos o conventos?

Reflexiono: ya fui parte de la estadí­stica de nacimientos y un dí­a seré incluido en el número de muertos. Qué bien: yo tengo plena conciencia de que voy a morir. Desde que hice el Camino de Santiago, entendí­ que – aunque la vida continúe y seamos todos eternos – esta existencia va a acabar un dí­a.

Las personas piensan muy poco en la muerte. Pasan sus vidas preocupadas con verdaderos absurdos, dilatan las cosas, dejan de lado momentos importantes. No arriesgan porque creen que es peligroso. Reclaman mucho, pero se acobardan a la hora de tomar providencias. Quieren que todo cambie, pero ellas mismas se niegan a cambiar.

Si pensasen un poco más en la muerte no dejarí­an jamás de hacer aquella llamada telefónica que está pendiente. Serí­an un poco más locas. No tendrí­an miedo del fin de esta encarnación – porque no se puede temer algo que va a suceder de cualquier manera.

Los indios dicen: “Hoy es un dí­a tan bueno como cualquier otro para dejar este mundo” Y un brujo comentó cierta vez: “Que la muerte esté siempre sentada a tu lado, así­ cuando necesites hacer cosas importantes, ella te dará las fuerzas y el coraje necesario.”

Espero que tú, lector, hayas llegado hasta aquí­. Serí­a una tonterí­a asustarse, porque todos nosotros, tarde o temprano, vamos a morir. Y sólo quien acepta eso está preparado para la vida.

Próximo texto: 29.05.06.

P.S: Caro lector,

En este camino que me está llenando el espí­ritu con experiencias interesantí­simas, uno de los momentos más mágicos es cuando, durante la noche, puedo leer sus cometarios en el blog. Mismo que no pueda responder a todos, quiero que sepan que es muy importante para mi saber que no estoy solo en este camino. Muchas gracias por su soporte y por las palabras e ideas que seguirán grabadas en mí­ corazón.

Paulo Coelho