Personaje de la semana: Maria

Maria and I, 2002

Érase una vez un pájaro, adornado con un par de alas perfectas y plumas relucientes, coloridas y maravillosas. En fin un animal hecho para volar libre e independientemente, para alegrar a quien lo observase.

Un dí­a una mujer, lo vio y se enamoro de él; se quedo mirando su vuelo con la boca abierta, de admiración con el corazón latiendo más de prisa con los ojos brillantes de emoción.
Lo invito a volar con ella y los dos volaron por el cielo en completa armoní­a,
Ella adoraba admiraba al pájaro.

Pero entonces pensó “talvez quiera conocer alguna montaña distante”. Y la mujer tubo miedo, miedo de no sentir nunca mas eso con otro pájaro.
Y sintió envidia, envidia de capacidad de volar del pájaro, y se sintió sola y pensó “voy a poner una trampa, la próxima vez que el pájaro venga, no volverá a marcharse”….

El pájaro que también estaba enamorado, volvió al dí­a siguiente y fue encerrado en la jaula.
Todo los dí­as ella lo miraba, y allí­ estaba el objeto de su pasión y se lo mostraba a sus amigas que comentaban…”eres una persona que tiene todo”.
Sin embargo empezó a producirse una extraña transformación: como tenia al pájaro no tenia que conquistarlo, fue perdiendo el interés.

El pájaro sin poder volar, se fue consumiendo, perdiendo el brillo, se puso feo, y ella ya no le prestaba atención, ecepto para alimentarlo y limpiar su jaula.
Un buen dí­a el pájaro murió. Ella se puso muy triste y no dejaba de pensar en el. Pero no lo recordaba la jaula, sino que recordaba el primer dí­a que lo habí­a visto volar contento entre las nubes.
Sin profundizarse en si misma, descubrirí­a que aquello que la emocionaba del pájaro era su libertad, no su cuerpo fí­sico.

Sin el su vida también perdió sentido, y la muerte vino a llamar a su puerta
Porque has venido? – le pregunto ella a la muerte.
“Para que puedas volar de nuevo junto a el” – respondió la muerte- “si lo hubieses dejado partir y regresar al dí­a siguiente, lo amarí­as y lo admirarí­as aun mas, si embargo ahora necesitas de mi para estar junto a el…”

del diario de Maria, la prostituta en ONCE MINUTOS