Paulo Coelho

Stories & Reflections

EM PORTUGUES AQUI >>> As palavras sí£o lágrimas escritas
IN ENGLISH HERE>>> Tears are words that need to be written
______________________

extracto del libro ALEPH

La conversación continúa, el tiempo pasa rápidamente y necesito terminar la charla. Elijo al azar, entre 600 personas, a un hombre de mediana edad, con un grueso bigote, para que haga la pregunta final.
“”No quiero hacer ninguna pregunta “”dice””. Sólo quiero decir un nombre.
Y menciona el nombre de una pequeña iglesia en Barbazan-Debat, que queda en medio de la nada, a miles de kilómetros de donde me encuentro, y donde un dí­a coloqué una placa agradeciendo un milagro. Es el nombre de la iglesia a la que fui, antes de esta peregrinación, a pedir a la Virgen que protegiera mis pasos.
Ya no sé cómo continuar la conferencia. Las siguientes palabras fueron escritas por uno de los presentadores que integraban la mesa:

“Y de repente el Universo parecí­a haber dejado de moverse en aquella sala.
Sucedieron tantas cosas: yo vi tus lágrimas. Vi las lágrimas de tu dulce mujer,cuando aquel lector anónimo pronunció el nombre de una capilla perdida en algún lugar del mundo.

“Tú perdiste la voz. Tu rostro sonriente se tornó serio. Tus ojos se llenaron de tí­midas lágrimas, que temblaban en la punta de las pestañas, como si quisieran disculparse por estar ahí­ sin haber sido invitadas.

“Ahí­ también estaba yo, sintiendo un nudo en la garganta, sin saber por qué. Busqué entre el auditorio a mi mujer y a mi hija, son ellas a las que siempre busco cuando me siento al borde de algo que no conozco.
Ellas estaban allá, pero tení­an los ojos fijos en ti, silenciosas como todo el mundo, procurando apoyarte con sus miradas, como si las miradas pudiesen apoyar a un
hombre.

“Entonces procuré fijarme en Christina, pidiendo socorro, intentando entender lo que estaba pasando, cómo romper aquel silencio que parecí­a infinito.
Y vi que también ella lloraba, en silencio, como si ustedes fuesen notas de la misma sinfoní­a, y como si las lágrimas de ambos se tocaran a pesar de la distancia.

“Y durante largos segundos, ya no habí­a salón, ni público, ni nada. Tú y tu mujer se habí­an ido a un lugar donde nadie podí­a seguirlos; todo lo que existí­a era la alegrí­a de vivir, contada apenas con el silencio y la emoción.

“Las palabras son lágrimas escritas. Las lágrimas son palabras que necesitan llorar. Sin ellas, ninguna alegrí­a tiene brillo, ninguna tristeza tiene final.
Por lo tanto, gracias por tus lágrimas.”

Deberí­a haberle dicho a la joven que hiciera la primera pregunta,sobre las señales, que ahí­ estaba una de ellas, afirmando que yo me encontraba en el sitio donde debí­a estar, a la hora correcta,a pesar de nunca haber entendido bien qué fue lo que me llevó ahí­.

:
ALEPH: COMENTíRIOS DE LECTORES (sin censura)
ALEPH ya fué publicado en Mexico, Espana, todos los 17 paí­ses de Latinoamerica y en los 7 paí­ses de Centroamerica

(estou dando uma conferíªncia em Túnis, Tunisia, abril de 2006)

A conversa continua, o tempo passa rapidamente e preciso terminar a palestra. Escolho ao acaso, no meio de 600 pessoas, um homem de meia-idade, com um grosso bigode, para a pergunta final.
– Ní£o quero fazer nenhuma pergunta – diz ele. – Quero apenas falar um nome.
E diz o nome de uma pequena igreja em Barbazan-Debat, que fica no meio de lugar nenhum, a milhares de quilí´metros de onde me encontro, e onde um dia coloquei uma placa agradecendo um milagre. É o nome da igreja aonde fui, antes desta peregrinaí§í£o, pedir í  Virgem que protegesse os meus passos.
Eu já ní£o sei mais como continuar a conferíªncia. As palavras a seguir foram escritas por um dos apresentadores que compunham a mesa:

“E de repente o Universo parecia ter parado de se mover naquela sala. Tantas coisas aconteceram: eu vi suas lágrimas.
Eu vi as lágrimas de sua doce mulher, quando aquele leitor aní´nimo pronunciou o nome de uma capela perdida em um lugar do mundo.
Vocíª perdeu a voz. Seu rosto sorridente tornou-se sério.
Seus olhos se encheram de lágrimas tí­midas, que tremiam na ponta dos cí­lios, como se quisessem se desculpar por estarem ali sem serem convidadas.

Ali também estava eu, sentindo um nó na garganta, sem saber por quíª.
Procurei na plateia minha mulher e minha filha, sí£o elas que sempre busco quando me sinto í  beira de algo que ní£o conheí§o.
Elas estavam lá, mas tinham os olhos fixos em vocíª, silenciosas como todo mundo, procurando apoiá-lo com seus olhares, como se olhares pudessem apoiar um homem.

Entí£o procurei fixar-me em Christina, pedindo socorro, tentando entender o que estava acontecendo, como terminar aquele silíªncio que parecia infinito.
E vi que também ela chorava, em silíªncio, como se vocíªs fossem notas da mesma sinfonia e como se as lágrimas dos dois se tocassem apesar da distí¢ncia.

E durante longos segundos já ní£o havia mais sala, nem público, nada mais.
Vocíª e sua mulher tinham partido para um lugar onde ninguém podia segui-los; tudo o que existia era a alegria de viver, contada apenas com o silíªncio e a emoí§í£o.
As palavras sí£o lágrimas que foram escritas. As lágrimas sí£o palavras que precisam jorrar. Sem elas, nenhuma alegria tem brilho, nenhuma tristeza tem um final.
Portanto, obrigado por suas lágrimas.”

Deveria ter dito í  moí§a que tinha feito a primeira pergunta – sobre os sinais – que ali estava um deles, afirmando que eu me encontrava no lugar onde devia estar, na hora certa, apesar de nunca entender direito o que me levou até ali.

trecho de O ALEPH

Subscribe to Blog

Join 17.3K other subscribers

Stories & Reflections

Social

Paulo Coelho Foundation

Gifts, keepsakes and other souvenirs

Souvenirs